¿Quien es el creador de las cosas que te pasan?. ¿Le conoces?

Tú eres mucho más que ese trozo de piel y huesos que ves en el espejo. De hecho ese es solo tu vehículo. El cuerpo que has elegido para tener una existencia humana. Te entiendo, es extraño de comprender, a mi misma también me ocurrió el despertar al concepto del alma y de entender que yo no soy ese cuerpo, ni este nombre, ni este color de ojos, sino aquello que lo anima. Aquello que le da vida por dentro.

Pedanterías a parte, lo que sea que conduce tu vehículo intenta llevarte por el buen camino. Sabe a lo que has venido así que deberías dejarle actuar. Se comunica contigo por el impulso del corazón pero tú lo ignoras poniendo toda tu atención en tu mente. La loca esa desbocada que vive dentro de tu cabeza y que nunca se calla. Ni se va a callar del todo jamás porque la hemos entrenado para que tenga el dominio pleno de nuestra existencia.

La mente está muy bien, no creas, ella te recuerda que tienes una reunión a las 5, que debes prepararla y que debes coger el coche a tiempo si no quieres retrasarte. Para eso es infalible, le encanta tener cosas que hacer. Pero la mente es un fenómeno que le pertenece a tu cuerpo. Una prestación más como pueden ser tus manos, que debería ayudarte a vivir y no a morir un poco cada día. Es increíble como le otorgamos el dominio pleno de nuestro tiempo aquí. Y, sobre todo, es increíble como nos creemos todo lo que nos cuenta.

El alma, la conciencia, el espíritu (llámalo como quieras) entre tanto sigue paciente a que te enteres de que está ahí intentando guiarte por medio de la intuición y el amor. Pero tú nada, erre que erre con la mente… discutiendo con ella como si estuvieras constantemente en el mercado y alguien quisiera colarse en la caja para pagar todo el rato. Venga a darle coba, venga a darle alimento. Qué pesadilla Señor.

¿Cuando tienes pensado dedicarte a ti mismo tiempos de silencio? ¿Se te ha ocurrido practicar? El silencio agobia a la mente, la vuelve loca, la excita, la eleva a su mas alto grado de desesperación, pero, si sabes aguantar un poco también la aburre y poco a poco se empieza a callar.

Mente, cállate, vete a tu casa tu no eres nadie. Déjame vivir… son las frases con las que deberíamos dirigirnos a ella cada mañana. La mente no gobierna nuestras vidas. No está hecha para eso. Ni si quiera nos dice la verdad ¿no te das cuenta de que está plagada de «no puedos» «no eres capaz» «eres imbécil» y demás auto-sabotajes que están grabados ahí dentro como si fueras un lápiz USB andante?

Entrénala. Domínala o por lo menos empieza por ignorarla. Es ella quien crea todas tus debilidades, creo que ha llegado el momento de que fabrique para ti todas tus fortalezas.

Amor.

Susana.